Rescato aquí un escrito viejo, de agosto de 2011.
Leí, por casualidad, un artículo de 2006 que discutía el término de guerra civil aplicado a Iraq en ese entonces. Me parece interesante que los criterios aducidos para afirmar que Iraq vivía una guerra civil se cumplen cabalmente en el caso mexicano; aún más interesante es el paralelo entre los argumentos de las administraciones de Bush y de Calderón para rechazar el término, que me gustaría comentar.
¿Qué es una guerra civil?
Las definiciones de diccionario, por supuesto, son demasiado simplistas. El de la Real Academia, por ejemplo, dice únicamente:
guerra. (Del germ. *werra, pelea, discordia; cf. a. al. ant. wërra, neerl. medio warre).
- f. Desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias.
- f. Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.
- f. pugna (‖ entre personas).
- f. Lucha o combate, aunque sea en sentido moral.
- f. Oposición de una cosa con otra.
~ civil.
- f. La que tienen entre sí los habitantes de un mismo pueblo o nación.
Bajo esta definición muchos conflictos que normalmente no se consideran guerras civiles lo son. Pero si buscamos la literatura que estudia las guerras civiles encontramos criterios mucho más específicos. Comúnmente, la guerra civil es definida como un conflicto armado entre el gobierno de un estado soberano y grupos domésticos políticamente organizados que pueden montar una resistencia efectiva y enfrentar al estado en una lucha relativamente continua, que causa más de mil muertes durante un período específicado1. Tenemos pues dos criterios: los grupos en pugna deben proceder del mismo país, y pelear por el control del centro político, el control de un territorio separatista, o para forzar un cambio político importante. El segundo es de magnitud y dice que al menos mil personas deben haber muerto en total, con al menos cien de cada lado -sin considerar las muertes civiles. Por supuesto, hay variaciones de esta definición, con muchos matices; y muchos casos en la frontera, dónde la clasificación de un conflicto como guerra civil es controversial. Así sucede por ejemplo con la insurgencia separatista en Tailandia del Sur. Nótese que en este caso es el número relativamente pequeño de muertes -menor, en todo caso, al criterio enunciado- lo que impide la aplicación del término, criterio que en México se cumple de manera sobrada. En el caso de Iraq, en contraste, toda la discusión giraba alrededor de los motivos de la guerra; la objeción del gobierno de Bush para considerar la lucha de la insurgencia sunni como una guerra civil era que no había una visión política obvia de la rebelión, ni un liderazgo central, en contra del consenso de los politólogos.
Ahora, estos criterios proceden de algún modo de una visión ajustada a la narrativa de los bandos, en términos de aspiraciones políticas. Sin embargo, hay un cuerpo importante de investigación que señala que la correlación entre la presencia de disensión política y divisiones étnicas y religiosas con el inicio de una guerra civil no es robusta; los factores económicos tienen un papel central. Es posible un tercer criterio, más sencillo todavía y también aplicable a nuestra situación: una guerra civil ocurre si un grupo de gente forma, para proteger o favorecer sus intereses, una organización militar privada que ataca a las fuerzas gubernamentarles y a los civiles a gran escala y con cierto grado de persistencia2. Esto es importante porque, como veremos, las causas de la guerra civil son múltiples, y no se limitan a una lista de agravios políticos.
Causas y condiciones de la guerra civil
Típicamente se consideran como causas posibles de una guerra civil:
- La expresión de divisiones étnicas o religiosas.
- El efecto de la desigualdad económica.
- La falta de derechos políticos.
- La incompetencia económica del estado.
Sin embargo, la conclusión del trabajo de Collier y Hoeffler3 es que estas causas no explican la evidencia: son más exitosos los modelos que utilizan motivaciones económicas y políticas junto con las oportunidades producidas por el conflicto. Por ejemplo, los países con ingresos per cápita pequeños, estancados y desigualmente distribuidos que permanecen dependientes de ciertas mercancías primarias (como el petróleo y los narcóticos)4 se enfrentan a un alto riesgo de vivir una guerra civil.
Un elemento crucial es la formación de organizaciones militares privadas. En Doing well out of war5, Paul Collier identifica ciertas condiciones necesarias para la aparición de un actor armado que puede desafiar al estado: la posibilidad de financiarlo y sostenerlo, por un lado, y el costo del reclutamiento, que a su vez depende de factores económicos y políticos. Las enormes ganancias del narcotráfico en México -el quinto sector de la economía- sostienen a alrededor de cien mil elementos. Por otro lado, el reclutamiento es beneficiado por los elevados índices de desempleo, la falta de movilidad social, y la alta deserción del ejército y las corporaciones policiacas.
En conclusión, los criterios son satisfechos por el conflicto mexicano, módulo una discusión de las intenciones políticas de sus actores. ¿Cuáles son las intenciones políticas de los bandos que pelean la guerra en México? En el caso del estado, se ha señalado como un factor la necesidad de apuntalar a un gobierno débil y cuestionado. Por supuesto, es lógico que cualquier estado actúe para proteger la integridad de su control del territorio. Pero además hay un beneficio claro en regular el tráfico de narcóticos sin extinguirlo; es posible argumentar que la guerra en México se pelea para retirarle a los demás bandos la capacidad de controlar el tráfico de drogas y participar en las ganancias, mientras que ninguno de los contendientes busca aminorar el tráfico de drogas, puesto que ninguno busca disminuir los incentivos económicos. En particular, la infrestructura de lavado de dinero a través del sistema financiero y de negocios laxamente regulados como los casinos permanece intacta, y el consumo y la adicción se siguen tratando como un problema criminal. Esta estrategia de prohibición sostiene de hecho la guerra al permitir que las utilidades que ingresan al país renueven la fuerza militar de los cárteles. De modo que podemos concebir el conflicto en México como una guerra civil por el control de los recursos, a saber, los sitios de producción y las rutas de tráfico.
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What Is Civil War?: Conceptual and Empirical Complexities of an Operational Definition, Nicholas Sambanis, Journal of Conflict Resolution, December 2004 48:814 ↩
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Breaking the conflict trap: civil war and development policy, Paul Collier, World Bank 2003 p ↩
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On economic causes of civil war, Paul Collier and Anke Hoeffler, Oxf. Econ. Pap. (1998) 50 (4):563 ↩
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Oil, Drugs, and Diamonds: How Do Natural Resources Vary in their Impact on Civil War?, Michael L. Ross, International Peace Academy project on Economic Agendas in Civil Wars, 2002 ↩
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Doing well out of war: An economic perspective, Paul Collier, in M. Berdal and D. Malone (eds), Greed and Grievance: Economic Agendas in Civil Wars, Boulder, CO: Lynne Rienner, 2000. ↩